domingo, 22 de julio de 2007

Gun Metal

Hace ya más de un año que Gun Metal se pasea por la máquina de juegos de Gates, y es que, aunque el proceso de conversión rodó sin problemas, buscar editor ha sido algo más laborioso para el desarrollador responsable, Yeti Studios. Pero bueno, ya está aquí, y llega con una carta de presentación basada sobre todo en un argumento: su prestancia visual.

Y es que Gun Metal presume de ser uno de los primeros títulos en haber hecho uso del Cg (C for graphics) de Nvidia, un lenguaje de programación de alto nivel creado por el gigante californiano para facilitar a los desarrolladores la ejecución de ciertos efectos gráficos. Y sí, debe de ser bastante fácil, porque el homenaje que el juego se pega a base de explosiones de luz y color no es cosa menuda. Bueno, pero de esto ya hablaremos en su momento.

Centrémonos ahora en hacer una pasada por los conceptos generales del título. Viendo en las capturas ese cacharro multiforme cosiéndolo todo a disparos, es imposible creer a cualquiera que nos diga que no es un juego de acción, y, también evidente, en tres dimensiones con perspectiva en tercera persona. Pues sí, esto es Gun Metal, un arcade cien por cien, sin esos exotismos tan de moda que consisten en mezclar todos los géneros posibles.

Pues bien, en este juego somos un piloto de élite del ejército de Helios (el Nuevo Mundo del futuro), puesto a los mandos de un versátil monstruo metálico de diez metros de altura, llamado Havoc Suit, en el que están puestas las esperanzas para repeler el ataque que lanzan los inconformes habitantes del decrépito planeta Tierra. El ingenio en cuestión tiene la capacidad de desplazarse como cualquier otro engendro bípedo sobre el suelo, o bien hacerlo por el aire, adoptando, desde su forma originaria, la configuración propia de un jet a reacción.

Casi seguro que pasaremos mucho más tiempo surcando los cielos (modo Havoc Jet) que con el pie en tierra (modo Traje Havoc), puesto que las ventajas del primero sobre el segundo en velocidad y libertad de movimiento son más apreciables que las de la precisión y el blindaje que ofrece éste último. Siguiendo con estas diferencias, las armas disponibles para un modo y otro son incompatibles, de tal forma que no se pueden usar las armas del Havoc Jet mientras estemos en Traje Havoc y viceversa.

Puestos a hablar de armas, hay que decir que tampoco en este aspecto los creadores han querido quedarse cortos: una panoplia de dieciséis piezas, para todos los gustos y de todos los colores. Por cada misión que superamos se nos dan dos nuevas, una para cada modo. De entre las que tengamos disponibles, elegiremos cuatro para Traje Havoc y otras tantas para Havoc Jet. El catálogo va desde las convencionales, como la ametralladora, la escopeta o los misiles guiados, pasando por otras más contundentes y llamativas como bombas pesadas, napalm o granadas, hasta llegar a concepciones vernianas como, atención, el Cañón Gauss, la Tormenta de Fotones, el Phalanx o el Rifle de Dispersión.

Los escenarios de nuestras batallas suman un total de ocho, y recrean parajes desérticos, nevados, volcánicos, boscosos y pantanosos. Son muy amplios si los recorremos a pie, pero, sobrevolándolos, apenas son necesarios unos cuantos segundos para alcanzar sus extremos.


No hay comentarios.: