viernes, 27 de julio de 2007

Overlord

Maldad, ironía, comicidad… las ocasiones en las que podemos encarnar la figura del mal en un videojuego se cuentan con los dedos de la mano, y menos aún en un mundo de fantasía repleto de elfos, enanos y… esbirros, la verdadera fuerza de un señor del mal.

Desafortunadamente contamos con pocos juegos donde podamos encarnar la figura del mal. Atrás quedan juegos como Dungeon Keeper, donde este Overlord se inspira en parte (solo en el concepto), así que no pude más que frotarme las manos cuando escuché que Codemasters / Triumph Studios iban a lanzar Overlord.

De esta forma afronté el análisis de Overlord con muchas esperanzas puestas en él pero de forma cauta, para evitar frustraciones innecesarias o poner el listón muy alto. Por alguna razón algo me hacía sentir que las oportunidades para ser verdaderamente diabólico escasearían alarmantemente ofreciéndonos simplemente a elegir entre varias decisiones morales a lo largo del juego: estaba completamente equivocado.

El juego comienza con nuestros esbirros alzándonos de entre los muertos, entre diabólicas carcajadas. Te enterarás de que las fuerzas del bien han dado al traste con el imperio de terror de tu predecesor, dejando en ruinas la torre y al emporio de la maldad en la estacada. Así que te tocará hacer resurgir las tinieblas y poner las cosas en su sitio. Tranquilo. Para ello contaremos con la ayuda de nuestros esbirros.

Al servicio de un Overlord se encuentran cuatro tipos de secuaces o esbirros, cada uno con sus propias habilidades: Parduzcos, bermejos, viridios y los Zarcos. Todos ellos responderán sin rechistar (bueno a veces), a cada una de las órdenes que les demos.

El juego intenta ponernos bajo la piel del señor del mal de turno utilizando para ello una relativamente original forma de juego, añadiendo sarcasmo a las situaciones y unas dosis de humor que no veía en un juego desde la última entrega de Monkey Island.

Belleza y destrucción

Trimph Studios es bien conocido por desarrollar la saga Age of Wonders, un juego por turnos táctico similar a Disciples, pero este es su primer juego en 3D. No obstante, el apartado gráfico de Overlord está a la altura. Si bien no cuenta con gráficos rompedores, el mundo está muy elaborado, con multitud de detallitos y unos exteriores arbolados que recuerdan a los de Fable. Tu armadura está labrada con runas y luce un excelente aspecto metalizado que refleja la luz del entorno, como el fuego o la luz del sol.

Al comienzo del juego, apreciamos el aspecto decadente de nuestra torre, con zonas oscuras y derruidas, bruma alrededor de ciertas estructuras y trozos de piedra y ramas desperdigados aquí y allá, pilares rotos… etc. No obstante, más adelante conseguiremos una grúa y nuestros esbirros restaurarán poco a poco nuestra torre. Pero cuando salimos al exterior, la cosa cambia: nuestros ojos se ven invadidos por el horror de un bonito mundo repleto de exuberante y colorida vegetación. Hierba y árboles que se mecen con la brisa del viento, detallados riachuelos, y lagos con un excelente acabado en el tratamiento del agua, así como destacar el HDR del entorno que esparce la luz del sol por el horizonte y colorea todo a su alrededor.

Aunque no todo el mundo de Overlord es de esta forma: un análisis más profundo de los tipos de entorno nos revelará valles sombríos y pantanos decadentes repletos de árboles secos y agua densa y estancada. Como aspecto un tanto extraño hay que comentar que el juego no cuenta ciclos día/noche dinámicos, sino que hay zonas donde, automáticamente se hace de noche cuando entramos y otras en las que se hace de día, algo que no he podido entender, sobre todo cuando estos ciclos día/noche están más que implementados en multitud de juegos y suelen ser ya completamente habituales.

Haz el mal y no mires a quién

El modelado de los personajes es bueno, especialmente nuestro personaje que, aunque cuenta con animaciones robóticas, hechas seguramente a propósito para resaltar el decadente y agarrotado aspecto de nuestra malvada presencia, presenta un aspecto detalladísimo. El resto de personajes tampoco lucen mal, siendo algo pobre el modelado de los medianos o los trolls y/o criaturas grandes como cocineros y demás. Si bien estos últimos junto con los trolls, cuentan con un movimiento de “michelines” bastante peculiar y bien logrado.

Entre el abanico de criaturas que pululan en el característico mundo de Overlord encontraremos grandes jefes que venderán cara su piel hasta que consigamos vencerlos. Claro que tener un buen número de esbirros dispuestos a sacrificarse con alegría, facilita mucho la tarea…

Llegamos a la estrella por excelencia de Overlord, nuestros esbirros. Estos son una parte fundamental del juego, siguiendo a rajatabla nuestras diabólicas órdenes. Transportarán todos los objetos del juego, se armarán utilizando objetos útiles del entorno (y otros no tan útiles), se dejarán la piel por acabar con nuestros enemigos, y además realizarán el trabajo sucio empujando palancas, arrastrando pesadas columnas entre varios o accediendo a sitios recónditos, lejanos o imposibles, a los que no podríamos acceder. Sus diabólicas y graciosas caras revolotearán por el escenario arrasando todo a su paso.

Tenemos cuatro tipos de esbirros: Los esbirros Parduzcos son los esbirros estándar, con los que contaremos al principio del juego y que, si bien saquean y destruyen todo a su alrededor armándose con elementos del entorno como espadas, cascos o cualquier otra cosa sin amedrentarse ante ningún enemigo, no nos servirán en ciertos momentos. Para invocar a estos esbirros necesitaremos ánima que extraeremos de todo bicho viviente como ovejas, humanos o medianos.

Otro tipo de esbirro es el esbirro Bermellón, para cuya invocación necesitaremos ánima roja que obtendremos de seres de fuego. Estos nos vendrán de perlas para los ataques a distancia, ya que atacan lanzando pequeñas bolas de fuego, pero serán poco efectivos en los combates cuerpo a cuerpo. No obstante son capaces de apagar fuegos o cruzar por zonas incendiadas.

Los Viridios son otro tipo de esbirro del que dispondremos, asesinos silenciosos que utilizaremos para quitar de en medio a quien queramos, si bien son bastante mediocres en combate cuerpo a cuerpo.

Por ultimo tenemos los Zarcos, el esbirro más completo desde mi punto de vista, ya que, además de poder cruzar las aguas, pueden utilizar la magia y resucitar esbirros abatidos.

Para el resto de esbirros necesitaremos llevar hasta nuestra torre la colmena correspondiente a cada tipo.

Voces de ultratumba

El apartado sonoro de Overlord apunta a lo más alto. Además de contar con un gran doblaje, poblado de conversaciones ridículas y absurdamente diabólicas, la música ambiental y los sonidos del entorno casan a la perfección. Se puede decir que, el apartado sonoro de Overlord colabora a aumentar la inmersión y se descubre como una parte fundamental del juego. Mención aparte merecen las charlas de nuestro mentor, que nos deleitará con frases como: “no soporto sentir hierva bajo mis pies, buscaré un lugar oscuro donde aporrear algo”. La única parte negativa es que se hace un tanto repetitivo este apartado y acaba cansando a la larga.

El maná no se recarga solo, por lo que tendremos que conseguirlo de diversas fuentes o acudir a nuestro castillo. Nuestra vida tampoco, al menos al principio, nuestro Overlord será bastante débil, por lo que no se recomiendan los enfrentamientos directos. Para reponer nuestra salud y maná contaremos encontraremos pociones y diversos pozos. Estos pozos requieren que sacrifiquemos esbirros para otorgarnos sus beneficios.

Controlando las formas de hacer el mal

Overlord presenta un par de esquemas de control, ambos bastante sencillos de dominar y cada uno con sus pros y sus contras: Con ratón y teclado, o con un pad analógico dual como el de Xbox 360. Si estás acostumbrado a jugar con un buen número de teclas para realizar acciones y deseas un mayor control de la cámara de juego, la combinación teclado + ratón es tu opción. Si por el contrario quieres jugar de una manera ligeramente más simple y probablemente más cómoda, la opción del Pad es la recomendable.

Una versión demoníaca de Pikmin

Si señores, Overlord no es tan original como en un primer momento podemos intuir. Si ya sabemos que uno de los padres en esto de hacer el mal es Dungeon Keeper, ha sido de Pikmin, esa gran saga creada por Shigery Miyamoto (el padre de Mario) que vio la luz por el año 2001 para GameCube, de la que Overlord ha sabido aprender. En él, al igual que en Overlord, teníamos el control sobre los Pikmin, unas criaturitas “la mar” de simpáticas de varios tipos de colores que nos ayudaban en todo momento debido a que nosotros no podíamos hacer mucho por nuestra cuenta. En Pikmin buscábamos las piezas necesarias para arreglar nuestra malograda nave en un planeta perdido, mientras que en Overlord buscamos otra serie de cosas que podemos recoger y trasladar a nuestra torre a través de transportadores. Estos transportadores nos permiten viajar a nuestra torre y volver a las zonas visitadas: exactamente igual que en Pikmin.

Libertad dentro de la linealidad

Continuamos hablando del ánima que desprenden las criaturas vivas al morir. Este ánima se puede utilizar para un segundo propósito. A lo largo del juego podremos usar un fundidor para imbuir nuestras armas y armaduras con más poderes o forjar nuevas. Encontraremos tres tipos de fundidores que podemos recoger y llevar a nuestra torre para crear nuevas armaduras que nos aporten poderes adicionales como imbuir nuestras armas en fuego o poder invocar más esbirros. Encontraremos oro a lo largo del mundo que podremos utilizar para mejorar nuestra torre.

A medida que avancemos podremos decidir como actuar ¿serás malo o realmente malo? ¿ayudarás a los elfos o los destruirás? ¿ayudarás a los humanos o los aniquilarás y arrebatarás su comida? Algunas decisiones tendrán un impacto decisivo en el juego, pero eres libre de escoger en qué orden realizar las misiones, algo que enmascara algo la linealidad del juego.

Los puzzles que nos encontraremos serán de fácil resolución como localizar piezas de una torno giratorio para abrir una puerta o similares.

Transportar objetos, saquear, apartar obstáculos, atacar… las hordas de esbirros ejercen un papel protagonista en la vida de un Overlord. En determinados puntos podremos invocarlos, e incluso alternar entre ellos para adecuarnos a los entresijos de cada misión.

En nuestra torre pasaremos gran parte del tiempo, pudiendo visitar el criadero arcano que nos dará información acerca de nuestros esbirros, las mazmorras, donde nos enfrentaremos en plan “arena” a los enemigos que ya nos hayamos enfrentado previamente; la forja, donde crearemos el equipamiento como armaduras y armas; la sala del trono o sala magna, desde donde nos trasladaremos a través del portal a secciones del mundo ya visitadas; y por último encontraremos otra serie de habitaciones donde se alojará nuestra querida.

Overlords en formato multijugador

En cuanto al modo multijugador, hay que decir que es bastante sencillo, más bien un añadido de cara a alargar la vida del título. En él podremos competir contra otro Overlord en partidas uno contra uno, o jugar a un modo Competencia cooperativa donde dos jugadores podrán cooperar para avanzar en el juego.

Valoración de Overlord

Overlord es un juego con un concepto refrescante aunque no del todo original. Sus bonitos gráficos, divertida y sencilla jugabilidad, unidos a su excelente doblaje y la hilaridad y comicidad de las situaciones, hacen de él un juego muy recomendable, especialmente si siempre has deseado convertirte en un auténtico señor del mal con un buen puñado de esbirros, estos últimos lo mejor del juego.


No hay comentarios.: